Wing por él
viernes, 24 de enero de 2014
Caso Souto
El ruido de las pedradas en los techos de chapas de zinc. El retumbar en los galpones y las fábricas. El anochecer de verano. El viejo puente Avellaneda. El Riachuelo. Las persianas de los conventillos que se bajan. Un tiro. Daniel recibió el impacto de una bala calibre 38 en la zona izquierda del tórax. Cayó frente al balcón de una finca, al 916 de Olavarría. “Señora, estoy herido”, le masculló a María Mercedes de Chumba, la vecina que espiaba por la ventana. Apretó el cigarrillo Conway que fumaba entre los dedos hasta que llegó la autobomba que lo trasladó. A la 1.30 del miércoles 4 de diciembre falleció en el hospital Argerich. El jueves fue el velatorio. Se hizo cargo Racing: 1105 australes. El viernes 5, el día que cumplió 51 años, su padre lo enterró en el cementerio de Ezpeleta. “Esta es la parte más triste de la vida -dice-. No existió mi cumpleaños. O sea que tengo un año menos, me lo saco”. Se juró que iba a luchar para que eso no sucediese más.
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