
Tengo la colección completa de la revista
Un Caño. Y siempre me ufano de eso. La primera temporada. También la segunda, por supuesto, sino no sería completa. Pero en la primera me quiero ahora centrar. Recordar y evocar. Cuando leía las notas, una firma en especial me resplandecía: la de Ezequiel Fernández Moores. “Qué información brinda este tipo; y qué bien escribe”, me decía. Pasó el tiempo. Empecé a cursar en la escuela de periodismo DeporTea. Entré a la redacción inaugural. Y por una causalidad conocí a Ezequiel. Charlamos, compartimos experiencias e inquietudes y quedamos en intercambiar unos documentales deportivos. En la segunda vez que nos vimos, a principios de 2009, me tiró la propuesta generosa. Hoy, es
Breve historia del deporte argentino, su segundo libro, en el que colaboré. Que lo disfruten, que lo critiquen.