sábado, 24 de octubre de 2009

Tres talentos

Enric González dejará de escribir sobre fútbol en el diario madrileño El País. Lo anunció hace unos días, en el último párrafo de otra de sus piezas. González, junto a Santiago Segurola y a John Carlin, son tres periodistas gráficos geniales. Trabajan en la prensa española y, es curioso, o no tanto, que ninguno provenga de lo que se llama periodismo deportivo; ninguno es un “especialista” de escuela. Segurola, por ejemplo, ha merodeado la crítica cinematográfica, y González, la crónica en historias de ciudades del mundo. El tridente, compruébelo usted mismo en Google, juega al buen fútbol escrito.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Rock furgonero

Charly tiene el aspecto de un rockero pesado de antaño y trabaja en el furgón del tren Sarmiento. Está vestido de un cuero prolijamente desprolijo. El traspaso del negro al gris de su ropa lo ilustra todo. Subió en la estación de Morón. En realidad, Charly brinda su espectáculo en el furgón. Temas de La Renga, de Pappo, alguno de los Stones. Cuando sube no lo hace sólo: carga un carrito con un parlante, su guitarra eléctrica, maquinaria y cablerío, un micrófono de pie con la bandera argentina anudada y la vocación de divertirse y de hacer pasar un momento agradable a los presentes.

Charly Tobar, en pleno Sarmiento (Foto: Mosqui).

Canta, Charly. A veces grita. Otras, cuando el tren para en una estación, dispara por una puerta y se posa en el andén como una estrella en concierto. Lo es. Avisa que va a pasar la gorra y que le pueden pedir canciones para que interprete. “Mariposa pontiac, de Los Redondos”, le requiere un pibe, cigarrillo en mano, cansancio en cuerpo. “Una monedita, lo que puedan. Una tuquita, lo que quieran”, dice, entre risas, sorpresas y predisposiciones. El tren arribó a Once. Suena su canción de despedida, su canción, esa que exclama “a defender el pan aunque haga frío o calor / hermano en el Oeste está el rock and roll”. Charly se queda ahora con uno de los nenes que reparte estampitas. Su show acabó. La manada se dirige a trabajar, a estudiar, a visitar la Capital. “Cada cual a su rol”, canta Charly, para que rime con rock and roll.

El rockero furgonero está en You Tube. Acá su canal.

martes, 8 de septiembre de 2009

El gran deporte nacional: hablar de Maradona

-¿Sabés si Diego leyó alguna vez Me van a tener que disculpar?

-Me dijeron alguna vez que lo había leído, pero con demasiadas personas en el medio como para que pueda creerlo. En realidad, son más importantes los destinatarios del cuento, los otros del propio Maradona. No necesito que Diego sepa lo que yo pienso. Sí me gustaría que más gente pensara como yo. Si en ese sentido sirve para que alguna persona diga que hay que dejarlo de joder y que haga su vida, es bueno. A lo mejor ese es el objetivo.

-Se hace difícil…

-Sí, porque él colabora. No es que se convirtió en un monje budista y se fue al Tibet a predicar.

-Una vez alguien dijo que hablar de Maradona es un deporte argentino.

-Sí, pero… me van a tener que disculpar.

El escritor Eduardo Sacheri me respondía esto en una entrevista de septiembre del año pasado, cuando Diego Maradona no era el entrenador de la Selección Argentina ni estaba en el ojo de la tormenta. Me van a tener que disculpar es un texto sobre el vínculo entre el Maradona mito y la población argentina. Una escena del deporte predilecto de los argentinos, que no es el fútbol, sino hablar de Maradona.

Y ahora, luego de la derrota ante Brasil, es peor. Se potencia. Santificadores, como la gente de su Iglesia, y payasos, o sea Sanfilippos, se hacen un pic nic. Hasta surgió Catastro feroz, un simpático grupo de rock que canta piezas en contra de Maradona. (Diego Capusotto, una vez más, la rompe, la deja chiquita, y toma al fútbol para desacralizarlo, para darle una bofetada al hincha, para hacerlo una diversión y no un drama).


viernes, 4 de septiembre de 2009

En el nombre

El wing vive marginado. Como millones en el mundo. El wing alcanza la gloria -sin olvidar que es wing-, pero regresa a los suburbios. El wing le escapa a la concentración boba, al tumulto que unifica vaya a saber qué estupidez de turno. El wing se ríe de sí mismo y con los demás. Comparte un centro y tira la individual. A veces también hace la típica, torpe, como cualquiera. Amaga por adentro y sale por afuera. ¿Qué quiere decir que uno ande por el wing? Tal vez que le escape a una época para observarla ahí, distante, a un costado. Que la atraviesa con una diagonal. Que la desborda y lo desborda porque es frágil y humano. Pero a no olvidar: a los wines los llaman locos, esos, los de la concentración boba. Y en mi barrio alguien escribió en una pared: "Los chicos y los locos dicen siempre la verdad, por eso a unos los educan y a los otros los encierran". "Lo sacó de un Dos corazones", me dijo un auténtico wing, con los labios llenos de chocolate.