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sábado, 5 de diciembre de 2015

Adventure

La chica con la que aprendió a tomar whisky estudiaba Letras. Había empezado a decir palabras como "tortuoso", "atareada", y a profundizar el oído -odio- con la música. De Johnny Cash a Pearl Jam, de Liquid Sould a Cabaret Voltaire. Hurt, Alive, Threading the needle, I want you. Era una vieja conocida que había reconvertido su piel, de pronto, en una nueva aventura. ¿Que hasta dónde fue esa aventura que construyó él mismo? De una: hasta que esa noche de primavera,
después de que la puteara en tres idiomas,
la chica le presentó,
sin deslumbrarse,
a la psicóloga rubia.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Escribir

“No escribas frases largas. Una frase no debería tener más de diez o doce palabras. Cada frase debe explicar un concepto con claridad. Debería sumarse al concepto que le precedió. Un buen párrafo consiste en una serie de conceptos claros e hilvanados. Nunca uses palabras de cuyo significado no estés seguro. Si te saltas esta regla, deberías buscarte otro trabajo. El principiante debería evitar el uso de adjetivos, a excepción de los relativos a colores, tallas y números. Utiliza los menos adverbios posibles. Evita lo abstracto, ve siempre a lo concreto. Cada día, por lo menos durante seis meses, practica la escritura de este modo: frases cortas, claras y concretas. Puedes saltarte todas estas reglas cuando las hayas dominado por completo”.

V. S. Naipaul, en El mundo es así, Patrick French, Duomo, 2009

miércoles, 16 de julio de 2014

Periodismo deportivo

“Tengo un recuerdo súper fuerte de estar ahí adentro, porque el periodismo deportivo es muy heavy metal. Los periodistas deportivos, salvo excepciones, se mimetizan mucho con lo que es el ambiente del fútbol. Son medio cabeza de coco, chauvinistas, peores que los barrabravas. Olé fue un diario hijo de la flexibilización laboral, donde muchos por muy poca plata teníamos que hacer mucho. Igual, para mí, fue como estar en Islandia, porque vos venís de esos lugares y te sirve. Me dio mucha ductilidad para trabajar sobre los cierres, porque tenés que saber hacerlo porque si no sos boleta. Capitalismo puro. Era muy quemante laburar ahí. Laburábamos desde las once de la mañana hasta muy tarde, y siguiendo el paradigma del periodista deportivo, que te asesina para ir a un Mundial, que si vos querés salir con una chica y juega la Selección, tenés que quedarte a ver a la Selección, que no podés tener francos porque tenés que transpirar la camiseta como los jugadores; y aparte, si pasa una vaca volando y no tiene botines, no se da cuenta. En general no me gusta el periodismo deportivo. Es como una voz constante y horrible sobre el mundo que está todo el tiempo diciendo estupideces y que te destruye la cabeza. El otro día fui a un cumpleaños con mi hija y le ponían a los chiquitos canciones de Disney, de Violetta. Los volvían locos. Fijate esos programas que hay en diferentes canales: hay siete tipos hablando y entre los siete no logran un sujeto y un predicado, una idea inquietante. Siempre lo mismo. Es insoportable. Es un poco lo que hace Vignolo. '¡Qué lindo es volver a verte, Argentina!'. El único periodista deportista que es jugador pero se metió en el periodismo deportivo que es un analista increíble es Diego Latorre. Y está al lado de Vignolo. Parece un mito griego: un tipo que grita estupideces y un tipo que trata de entender el mundo”.

Testimonio de Fabián Casas, "Quién es quién en Olé", Diario sobre diarios, 2014