martes, 14 de septiembre de 2010

Reír o llorar



La temporada 2010 de Peter Capusotto y sus videos está llegando a su fin. Hasta aquí, Bombita Rodríguez sólo apareció una vez, enfundado en su traje de agente 0017 de Octubre del peronismo revolucionario. Bastó y sobró, desde ya. Sin embargo, volví a recordar un artículo de Adrián Viale en Página/12. Por ahí deducen que Viale es un joven estudiante a quien le publicaron en el diario. Queda pendiente averiguarlo. “Cuando veo a Bombita no sé si reír o llorar”, dijo más de un ex monto. De eso se trata.
Bombita Rodríguez
Por Adrián Viale

Volvió Capusotto. Y con él, el que probablemente sea su personaje más entrañable: Bombita Rodríguez. Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero, hace reír, y mucho, en cada una de sus presentaciones. ¿Por qué nos hace reír Bombita? Es una pregunta que comencé a hacerme desde que lo vi por primera vez, cantando “Burgueses, atrás, atrás” y “Armas para el pueblo, armas para el pueblo ya”. ¿Por qué Bombita hace reír? Bombita habla de la clase obrera, habla de la liberación nacional, habla de los explotadores y los explotados, habla de los burgueses y los proletarios, habla de la cultura popular, de la educación de las masas, del socialismo. Evidentemente esto nos hace reír. ¿Por qué? ¿Por qué en la década del ’70 estas cosas no hacían reír? No sólo no hacían reír. Hubo gente que tomó tan en serio todo esto, que llegó a vivir sólo para estas ideas, llegó a soportar torturas, llegó hasta a dar la vida (su propia vida... la única que tenían) ¿Cómo pasó? ¿Por qué en la década del ’70 se decía clase obrera, proletarios y burgueses, explotadores y explotados, liberación nacional, socialismo, y nadie se reía?

¿Puede ser que la respuesta esté en los significados? ¿Qué significa hoy para nosotros la clase obrera, el socialismo, los explotadores? Para ellos significaba algo manifiesto: era época de certezas, de buenos y malos, de relaciones sociales evidentes y cristalinas. De un lado de la sociedad, los explotadores; del otro, los explotados. De un lado de la sociedad el mal burgués; del otro, el pobre proletario. De un lado del mundo el imperio; del otro, el país subordinado. La verdad se imponía. Eran los tiempos de la explotación del hombre por el hombre. Eran los tiempos en que la posibilidad de transformar la sociedad estaba al alcance de la mano. Sólo había que reunirse y hacerlo ¿Cuándo se perdió la certeza? ¿Quién terminó con las certidumbres? Contestar “el posmodernismo” es patear la pelota afuera. El posmodernismo no es un hecho social que se impone. El posmodernismo somos nosotros mismos cuando pensamos que las certidumbres han sido socavadas, cuando creemos que las relaciones sociales se han vuelto opacas, cuando consideramos que la sociedad es incomprensible (e intransformable). El posmodernismo es un espíritu de época, una aciaga derrota, una resignación cobarde. No una verdad que se impone. La verdad está ahí afuera. Y sigue siendo evidente. Explotadores y explotados, proletarios, imperio, educación, socialismo. ¿Meras fórmulas vacías? Transformación de la sociedad. ¿Ridiculez anacrónica? La diferencia entre los ’70 y el presente no está en lo que las palabras significan. La diferencia está en nuestra relación con los significados. Las palabras ya no denotan, para nosotros, una verdad objetiva. ¿Es mala la duda? Por supuesto que no. Lo malo es dudar de todo. Esta es una época en que nadie puede tener verdades. Ni siquiera las obvias. Nuestra época fomenta la ambigüedad, el equívoco, las complejidades y matices. La verdad no se dice. Esto puede verse en los medios. Hoy, la única manera de transmitir ideología (o mejor diría, ideales) es ocultándola. Cualquiera que grite a los cuatro vientos lo que piensa sólo provocará sonrisas. CNN o Canal 11 son buenos, serios, mesurados: su ideología está oculta. La radio de las Madres de Plaza de Mayo o Telesur son malos, ridículos, exagerados: su ideología se grita. Estos últimos no saben que las verdades ahora son muchas, y cada cual elige la que quiere. No saben que hoy cualquier verdad es buena.

¿Pero por qué Bombita hace reír? Una vez dijo Alejandro Dolina que el humor era poner una cosa en un lugar que no le corresponde. Esta definición hace que todo anacronismo sea potencialmente gracioso. Bombita es certero: sabe que hay explotadores y explotados, sabe que si se quiere luchar por el socialismo hay que decirlo, sabe que para transformar una sociedad es necesaria la educación popular, sabe que existe una lucha por la liberación de los oprimidos. Bombita lo dice, sin medias tintas, como quien dice una verdad evidente. Como quien dice “salió el sol”, Bombita dice “la clase obrera tiene que luchar por el socialismo”. En su contexto, los ’70, Bombita se convierte en un personaje famoso, querido, estimado. En nuestra época, plagada de cinismo e hipocresía, en nuestra época de verdades a medias, de ambigüedades, de dudas, la verborragia certera y contundente de Bombita mueve a risa. Es anacrónica. Fuera de época. Para Bombita las relaciones sociales son evidentes. Nosotros preferimos ignorarlas. Canciones con ideología, verdades irrefutables... Esperanza. Bombita nos hace reír. Y mucho. Lamentablemente.

martes, 10 de agosto de 2010

Ascos

“Me produjo, mínimo, enojo”, le comenté, reservado y cauto, a un amigo de extensa trayectoria en el periodismo. La columna de Claudio Cerviño (La política y el arte de asquear) en el diario La Nación era el detonante. En verdad, me había generado asco, pero mesuré el calificativo por una posible relación de mi interlocutor. Cerviño, periodista de la sección Deportes, cita a un representante del democrático mundo del polo para entrecomillar el doñarrosismo “el problema no es la política, si no los políticos”, frasea la pavada mayor de que “el deporte y la política no se pueden mezclar” y, oh casualidad, omite el caso del Mundial 78 cuando repasa las relaciones en la historia argentina. A mister Cerviño también le da asquito, escribe, “el vínculo inexorable de ambas esferas” y que se bastardee al lema que pondera “la política no debe mezclarse con el deporte”. No recurriremos a Aristóteles para refutar al señor Cerviño (“El hombre es un animal político”, teorizó el griego). Pero sí recomendaremos como disparador este artículo del periodista Pablo Llonto, que se ríe ante aquellos que pretenden “no mezclar deporte con política”. “Veo que la edad te va moderando -me chicaneó este amigo periodista-. Cuánta ingenuidad o cuánto gorilismo junto. Me produjo vómitos, no enojo. Gente grande. Se creen eso de que somos los fiscales morales de la patria”.

domingo, 20 de junio de 2010

Discriminaciones

No sé cuál es la peor, si la de mi tía la jovata -y heterosexual-, que dice “nosotros, que somos normales” en comparación con los homosexuales, o la de mi vieja, que confiesa que conoce a uno y no te podés imaginar lo bueno que es. “¿Y Belgrano, y Belgrano?”, prepotea mi tía la docente, que asegura que no tenía bien definido qué era. El tío fascista, mientras, cuenta anécdotas de su juventud pura. Todos, al final, hacen chistes. Ya desapareció de la pantalla Pepito Cibrián. El tema de conversación es ahora el Chaqueño Palavecino y su aparente alcoholismo.

martes, 15 de junio de 2010

No me quieras porque gané

Marcelo Bielsa sostiene en su mano derecha una estaca. La tiene que clavar en el lugar predeterminado de la cancha, en pleno entrenamiento de la selección chilena. Empieza a caminar. Marca los pasos, hunde sus zapatillas en el césped, traza el recorrido. La coloca y la extrae, una y otra vez, ofuscado por no hallar el sitio indicado. La escena, de casi un minuto, hasta que incrusta la vara, es una de las imperdibles de Ojos rojos, documental reciente sobre el recorrido de Chile en las Eliminatorias para Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Denota detallismo, búsqueda de la perfección y la linda locura futbolera de Bielsa.
Los directores Juan Ignacio Sabatini, Juan Pablo Sallato e Ismael Larraín captaron esa secuencia en la exclusiva práctica a la que el Loco les permitió ingresar. Instantes de intimidad y puro fútbol, como la única vez que entró una cámara al vestuario, en los festejos de la clasificación a Sudáfrica, en Medellín ante Colombia, no sin la mirada rocosa pero tierna del DT. Ojos rojos, estrenado el 6 de mayo pasado, es un boom del otro lado de la cordillera. En cuatro días se convirtió en el documental más visto en la historia del país, por encima de Salvador Allende, de Patricio Guzmán. Se trata de un film que cuenta mediante la pelota la relación triunfo-derrota de la sociedad chilena, no exenta de nacionalismos y volteretas emocionales.

El registro de los ejercicios en la práctica con las palabras en off del rosarino extraídas de las conferencias de prensa es un acierto de la película. “No me quieras porque gané; necesito que me quieras para ganar”. El trío director se presentó ante Bielsa cuando tomó la selección para comentarle la idea del trabajo, iniciado en 2003. De sus bocas salió la palabra “intimidad”, y el Loco los sacó carpiendo. Pero, a fuerza de sensibilidad, lograron su empatía. Bielsa valoró el proyecto y piensa utilizar la cinta para motivar a sus jugadores en la Copa del Mundo, a lo Pep Guardiola en el Barcelona.

“Buscamos, a través de los matices que nos da el fútbol, como la observación de la reacción frente a la derrota y a la victoria, una pequeña reflexión de parte del espectador, de cómo nos comportamos, para que cada uno saque sus conclusiones”, coinciden Sabatini, Sallato y Larraín, quienes frente al tropiezo de la Roja para Alemania 2006 decidieron darle un giro a la aventura y filmar hasta una clasificación, que fue la siguiente. Así, entrevistaron a personalidades, como al escritor Eduardo Galeano, a Evo Morales -quien confiesa que llegó a ser presidente de Bolivia gracias al fútbol- y a taxistas de América Latina (el argentino, divertidísimo, disecciona los estilos de juego de Basile y Bielsa). También incluyeron la historia de Sergio Riquelme, un humilde reportero radial que hace lo imposible para contarle a su pueblo del Sur el andar de la selección. Un personaje de un cuento de Fontanarrosa, que tras la caída de local ante Brasil fue el único que en la conferencia destaca que, a pesar del 0-3, el planteo fue sólido, ante los colegas de los medios poderosos. “Vive al margen del circo mediático que cubre al fútbol”, suma Sabatini.

La película se estrenó también en México, principal refugio de exiliados durante la dictadura de Pinochet. Lo recaudado sirvió de ayuda para los damnificados del terremoto que jaqueó a Chile. Existe la posibilidad de que arribe a la Argentina. La prensa trasandina recordó que Bielsa es un documental en sí mismo. En parte, lo tiene. El periodista Christian Rémoli, con su productora Koala, rastreó testimonios de las adyacencias del DT en
Bielsa, el hombre de la máscara de hierro. No es entrevistado él, igual que en Ojos rojos. Pero es un buen retrato, que se ve puede ver en YouTube.

Chile vive ahora sumido en un clima de gran esperanza. Y triunfalismo. Aumentó la oferta de plasmas, las encuestas lo dan como ganador de su grupo -España, Suiza y Honduras- por amplio margen, proponen nacionalizar y santificar a Bielsa, Diputados liberó a los trabajadores en los horarios de los partidos, y más. Se asemeja a la Colombia previa a Estados Unidos ´94, que luego asesinó al defensor Andrés Escobar, autor del gol en contra de la eliminación.

“¿Y qué pasará si se pierde? De acuerdo a la experiencia, pedir la cabeza del entrenador, del Santo Bielsa, puede ser poco”, escribió un hincha en el diario ciudadano
El Morrocotudo. “Un día Bielsa va a ser el mejor entrenador que hemos tenido; después lo vamos a crucificar”, adelanta otro, en los primeros tramos de la película y de Marcelo técnico. ¿Cómo reaccionará entonces Chile si se topa con una frustración en un fútbol dominado por el exitismo? “Ojos rojos sabe mejor que nadie que la historia es cíclica, que ahora se está arriba y se volverá a estar abajo. Que habrá que saber caer, y volver a aceptarse tal cual somos, jugando como nunca y perdiendo como siempre”, aporta Sebastián Kohan, uno de sus productores. “Deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito -dice Bielsa como apertura del film- es una excepción, y que los seres humanos sólo de vez en cuando triunfan”.

Nota publicada el 9 de junio de 2010 en el diario Tiempo Argentino

miércoles, 9 de junio de 2010

Vértigo

El Bocha y Leonel hacían unos pasesitos en la cancha del predio de Independiente en Villa Dominico. El pibe jugaba con un hermano del Bocha en las inferiores del Rojo.

Leonel se sorprendió: Ricardo Enrique Bochini, el Charles Chaplín del fútbol argentino, era malo para los jueguitos. No lo creía. Pero aguardó. Esperó el momento para sacarse la duda.

Pasó una semana, cuenta Leonel, y le preguntó si no sabía o si no le gustaba. “A ella -le señaló la pelota el Bocha- no le gusta. No le gusta que la levantes. Le da vértigo”.

La rica historia la conocí en un comentario de Dibuje Maestro, el blog en ocasión de Sudáfrica 2010 que comanda el periodista Enric González en el diario El País. Y tengo apuntes variados al respecto:

a) La utilidad de los comentarios de las notas. La gran mayoría son barrabasadas, insultos y descalificaciones; pero también hay una porción que puede ser fuente de información y termómetro anímico. Antes, mucho antes, está la calle, nuestros oídos y ojos, por supuesto. Pero, sí, valía un comentario.

b) Las crónicas futboleras de Enric, y más en esta época de mundialitis aguda, en la que ya se escuchó al comunicador Marcelo Grandio, de Fox Sports, decir que en el país anfitrión “va costar encontrar a un blanco” y emparentar la criminalidad con negros. O, simplemente, prender la TV y ver las pavadas cotidianas de ciertos cronistas en su viaje de egresados, con tanto por contar en una nación poco abordada y que tuvo al excelente aperitivo de El Factor Humano, libro de John Carlin en el que se basó el film Invictus. González, a paso cansino pero sanguíneo, viene con una promesa bajo el brazo: hablar del “juego más hermoso” del mundo.

c) Y a colación del blog del español, apuntar otro. Hablemos de Maradona, de Daniel Arcucci. Y también, por qué no, la tarea que están desarrollando en La Nación Deportiva y en la web de Cancha Llena. Hace un año, le pregunté a Arcucci, Secretario de Redacción del matutino, por qué el suplemento deportivo es considerado por muchos periodistas como el mejor y cómo se planifica la cobertura de un gran espectáculo deportivo, por caso, esta Copa del Mundo.

martes, 8 de junio de 2010

Crítica tuvo su edición el Día del Periodista

Conservo aún el primer número de Crítica, “el último diario de papel”, que venía a la carga en marzo de 2008 con la dirección -y participación accionaria- de la marca Jorge Lanata. El diario, pienso, es el medio más apasionante de construir. Lo seguí a Crítica, disfruté de grandes artículos, de notas que lo distinguían.

(clic en la imagen para leerlo)

Y me entristecí cuando los síntomas de cierre comenzaron a detectarse (pagos atrasados de sueldos, la primera vez que el diario no salió a la calle, el retiro de infraestructura). Por eso, y por mucho más, me identifico con la lucha por su continuidad y celebro esta nueva edición, que pone los patitos en fila desde su nombre: Crítica de los trabajadores.

miércoles, 2 de junio de 2010

Pelotudos

Fueron los comentarios que dejé en ciertos blogs. Segunda "mala palabra" para titular un post. La anterior oración es excusa para el clic. Y la cuarta y anteúltima, para sumar una grosería más, al preguntarme a quién carajo le importa y, así, actualizar esta bitácora, palabra que me recuerda a la serie Fantasma escritor. El sentido de estas letras está en sus cabecitas.

miércoles, 5 de mayo de 2010

¡Salvemos al diario Crítica!

El próximo viernes 7 de mayo, a partir de las 14.30, frente a la puerta del diario Crítica de la Argentina, Maipú 271, realizaremos un acto por la defensa de los casi 200 puestos de trabajo existentes en el matutino.

La continuidad de este medio de comunicación se encuentra en peligro, principalmente, por una irresponsable conducta empresarial que desde hace siete meses mantiene en zozobra a nuestras familias. Este estado es el producto del pago con ostensible demora y en cuotas de nuestros salarios y de la deuda de hasta ocho meses acumulada con los compañeros colaboradores permanentes y externos.

A la fecha, Papel 2.0, editora de Crítica de la Argentina, no abonó aún una parte de los haberes de marzo y, lo peor, no ha dado ninguna garantía ni certeza de que pagará los correspondientes a abril. Esta patronal no hace más que reiterar lo que viene haciendo constantemente desde octubre de 2009: infringir las leyes laborales vigentes, incumplir acuerdos y actas firmados en el ámbito del Ministerio de Trabajo y violar los cronogramas y plazos anunciados por ella misma, erosionando así toda credibilidad hacia ella de parte de sus trabajadores.

Las afirmaciones de que el accionista mayoritario (el español Antonio Mata) "no pondrá un peso más" y la pretensión de que sólo cobraremos si ingresa el dinero que desde distintos estamentos oficiales se le adeuda al diario por publicidad hacen que nuestra fuente de trabajo se halle en serio riesgo. Es la misma incertidumbre que sobre nuestro futuro nos genera la asamblea de accionistas convocada para el 12 de mayo, así como también las mutuas acusaciones entre los dos propietarios: el citado Mata y el empresario farmacéutico Marcelo Figueiras.

Los trabajadores de Crítica de la Argentina venimos sosteniendo un paro ante esta situación. Paralelamente, necesitamos ampliar la difusión de nuestra lucha y sus razones, en razón del bloqueo informativo que existe en los grandes medios y monopolios cada vez que trabajadores de prensa aparecen involucrados en algún conflicto laboral.

Por eso les pedimos a los trabajadores de prensa, a las comisiones internas y agrupaciones de prensa y a todas las organizaciones políticas, sociales y culturales que concurran masivamente al acto, colaboren con nuestro fondo de huelga y difundan el peligro que corre la fuente laboral de casi 200 familias.

Asimismo extendemos la convocatoria a los lectores. Ellos nos han acompañado durante los veintiséis meses de existencia del diario y ahora les pedimos que se pronuncien por su continuidad. Sólo de este modo tendrán vigencia la libertad de expresión y el derecho al trabajo y a cobrar dignamente por él.

COMISIÓN INTERNA DEL DIARIO CRÍTICA DE LA ARGENTINA
comisioninterna.criticadigital@gmail.com
Martina Noailles, Edgardo Imas, Luis María Herr y Alejandro Bercovich
156-562-6566 / 156-104-8205 / 156-844-4310

domingo, 2 de mayo de 2010

Fútbol de mierda

Ese era el título, pero no importa. El debate reavivado por el desafío de estilos entre Barcelona e Inter de Milán suscitó análisis y cruces dialécticos enriquecedores. El juego y las maneras de ganar otra vez en el centro de la discusión. El periodista Daniel Lagares, en el Clarín del día siguiente al partido, fue al hueso. El Inter, José Mourinho y su Gran Muralla es justo finalista de Champions, pero que lindo es escribir que ese modo defeca sobre la alegría, el placer y el disfrute del fútbol, aunque sea en italiano.

"Attenti ai ladri", viene el Inter
Por Daniel Lagares

Todas las armas fueron legítimas. No pegó. Demoró sin abusar de la pérdida de tiempo. Usó la táctica que creyó más conveniente a su estrategia. Perdió, pero ganó. Todo bien, todo legal. Pero que no se diga que eso es fútbol. No jugó, no quiso jugar. Nunca. Esa fue la estrategia. Los que sólo reconocen a los ganadores, ahí tienen al Inter. Ganó. ¿Y?

Sería injusto afirmar que el del Nou Camp es su estilo, pero que el no-juego fue consecuencia de la expulsión de Motta resulta inaceptable. El crimen de lesa fútbol fue tramado con premeditación y alevosía. No faltará el audaz que equipare a este Inter de Mourinho con aquel de Helenio Herrera pensado para matar en ataque desde el contragolpe. Jugaba, ese "Grande Inter" de los '60, aunque su "calcio" no gustara a todos. Este no es calcio ni nada. No es. Es un "calcio di ladri, un calcio di merda".