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viernes, 25 de agosto de 2017

Ezequiel

Llegamos justo cuando estaban haciendo una práctica de fútbol: las titulares contra unas suplentes, más otras chicas que habían venido a darles una mano. Un picado, bah. Nos acomodamos los siete varones en una pequeña tribuna de madera. Alexandros definió el juego de las chicas al toque.
-Corren mucho pero juegan poco.
-¿Qué hacen? -preguntó indignado Ezequiel-. Miren las laterales, avanzan con la pelota hasta el medio y se la pasan a las volantes. Las laterales retroceden. Las volantes avanzan diez metros y se la pasan a las delanteras. Las volantes retroceden. Y fíjense: las delanteras se quedan arriba esperando que les pasen la pelota.
Ezequiel no soportó más. Se bajó de la tribuna, se acercó a la cancha y empezó a gritarles a las chicas.
-Cornelia, seguí, seguí con la pelota. Taslima, cuando Cornelia avance vos cerrá su lateral. Hacé el relevo, querida. A ver la nueve. Nueve -le gritaba a Almudena-, si ves que la pelota no te llega, bajá a buscarla, nena.
Parecía el Bambino Veira. Le faltaba que se pusiera a gritar «belleza, quiero belleza».
Las chicas pararon la práctica. Y se fueron hacia el centro de la cancha. Yo pensaba: «Qué ganas el Equi de ganarse el enojo de las chicas». Lo que ocurría era que el pobre no soportaba ver un partido de fútbol sin querer participar.
Las chicas estaban discutiendo algo entre ellas. En bloque fueron hacia el Equi. Lo único que faltaba es que también ellas nos fueran a pegar.
-Ezequiel -dijo Cornelia-, queremos pedirte algo. Queremos que seas nuestro director técnico, que nos digas cómo tenemos que jugar al fútbol.
-¡Ídolo! -le grité en español y todos entendieron. Los varones nos pusimos a aplaudir. El Equi nos miró con la misma sonrisa que pondría si Britney Spears lo invitara a cenar. Se volvió hacia las chicas y puso su voz más varonil.
-Está bien, acepto. Todo sea por el bien de las Monkeys. Mi primera indicación es la siguiente…
-¡Intercambio de camisetas! -gritó Viggo. El Equi se dio vuelta pero esta vez nos miraba con odio.
-Mi primera indicación es la siguiente: no vamos a jugar al fútbol, vamos a jugar a la pelota.


Springfield, Sergio Olguín, 2007

domingo, 1 de mayo de 2016

Plumas

"Hay mucho más narcisismo en los terrenos del periodismo y en la literatura. Me parece que es porque hay poca plata. Cuando hay mucha plata de por medio, la preocupación es otra. Hay un capital simbólico que es el reconocimiento. Entonces, el escritor, el poeta, que obviamente no gana mucha plata con la literatura, necesita algún tipo de reconocimiento y está todo el tiempo como si fuese una especie de pavo real mostrando las plumas, qué es lo que escribe, qué es lo que hace... Insoportable".
Sergio Olguín, acá, mientras charlaba con Ricardo Ragendorfer.

domingo, 8 de febrero de 2015

Esto es Boca

-¿Qué es y qué cabe en la frase “Esto es Boca”?
-Boca es el equipo que se agranda en las malas, el que prefiere jugar de visitante. Al que le echan un jugador y se agranda. Es la pasión mezclada con la habilidad, porque históricamente Boca ha tenido grandes habilidosos. Boca aplaude el caño de Riquelme y también la patada de Krupoviesa. Es esa combinación. Es el aguante, no entendido como la tradición de los últimos años, vinculada a cierta militancia con los grupos de rock, sino el aguante, la idea de esperar al ídolo caído, el famoso “los goles que ya van a venir”, que le cantaban a Saturno, que nunca hizo un puto gol en Boca y le aplaudían la bicicleta. Es esperar hasta que se vaya Bianchi, no echarlo. Es esa cosa cargada de dramatismo que implica dar vuelta un resultado. Me acuerdo de una crónica de Osvaldo Ardizzone del ‘78, previa al Mundial, de un Boca-Chacarita que se jugó un viernes. Boca iba perdiendo 3-1 y lo dio vuelta en los últimos 15 minutos y lo ganó 4-3. La última parte empezaba así: “Los suizos nunca supieron del terror que podía despertar un reloj. La agarra Lacava Schell, las medias caídas, se la pasa…”. Tenía una carga dramática. Me acuerdo de ese partido porque el de los viernes lo transmitían. Y no me acuerdo casi imágenes, pero tengo grabada la crónica. Y eso era Boca. Ese dramatismo. Esos triunfos afuera. Ganarle al Real Madrid cuando era el equipo más importante del mundo. Y ganarle como le ganó. Tocándola, con Riquelme en su mejor momento. Esas cosas son las que más se relacionan con ser de Boca.

"Boca aplaude el caño de Román y la patada de Krupoviesa", 
Sergio Olguín, 
Tiempo Argentino, 
2015

jueves, 3 de enero de 2013

Ser periodista

"Al fin y al cabo había lugares y situaciones que había descubierto mientras elaborado un artículo. Eso era justamente ser periodista. Tener la capacidad de pasar de la ignorancia al conocimiento detallado".

La fragilidad de los cuerpos, Sergio Olguín, Tusquets, 2011