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domingo, 17 de mayo de 2020

El 10

(Daniel Jayo, El Gráfico, 1998)

El protagonismo del 10 es evidente pero su mayor virtud consiste en mejorar a los demás, que se esmeran por recibir sus pases. Si el rival anula a este estratega, el equipo sufre muerte cerebral. El verdadero sentido del número en su espalda consiste en indicar cuántos jugadores dependen de él.

Juan Villoro, en Balón dividido (2014)

lunes, 15 de mayo de 2017

El último partido

Del tipo que tengo casi adelante recuerdo con lujo de detalles el día del debut y el último partido en Boca, y que había dicho que iba a jugar hasta los cuarenta años, que era una apuesta con el hermano.

En la tele del restaurante de pastas, un local modesto al costado de la Panamericana, pasan la repetición de Roma-Villarreal por la Europa League. Son casi la una de la mañana del 24 de febrero de 2017. En cuatro días cumplo años. 

Mira el celular por debajo de la mesa, la cabeza gacha. Carbura en la pausa. Dice, sin destinatario.

-Ese Totti juega bien, ¿no? El otro día me mandó la camiseta.

Entonces lo saca, y en el video lo veo a Totti, con una camiseta de la Roma entre las manos, que sonríe y habla, y a lo último del mensaje: "Saluti, fenomeno".

-Él sí jugó hasta los cuarenta -digo, como para ver qué pasa.

domingo, 1 de enero de 2017

Cinco bolsas de papa

-Riquelme no me vendió nunca el pase a mí, pero tiene que figurar de esta manera para que ustedes no se confundan, porque, porque después va a quedar como que se lo vendí, y va a salir usted, o cualquier otro, a decir: "Riquelme se lo vendió al final al pase, tanto que habló por la tele que no se lo vendía".
-Bien...
-¿Me entiende lo que le digo?
-Bueno, ¿podés hacer un punto ahí y me escuchás un minuto?
-Nonono, yo lo escucho bien, pero vamos a aclarar las cosas.
-Ta bien, ta clarito, pero...
-Y le pido por favor...
-Seee...
-Que no confundamos a la gente, porque usted no se levanta a la mañana y dice: "Hoy voy a decir tal cosa".
-Buen...
-Si lo mandan, lo mandan. Entonces que le manden a decir la verdad.
-Bueh. Dame un segundito: que quede claro que no me mandan, sino que yo arriesgo diciendo una determinada cosa...
-Sí, claro, usted se levanta y dice lo que...
-¡No, no! Pará un segundito. Yo sé que estás caliente, pero pará un minut...
-Nonononono, no estoy enojado, eh. Usted sabe que el hincha de Boca...
-Estás enojado.
-Usted no sabe cuándo estoy enojado y cuándo no.
-Bueno...
-Porque yo no lo conozco a usted y usted a mí cuándo estoy contento o enojado.
-Bien, buen...
-Solamente estoy aclarando las cosas como son.
-Bien, pero...
-Te vuelvo a repetir. Yo jamás le he pedido plata al club.
-No, pero olvidate de eso...
-Pere, pere.
-Si yo no te estoy hablando de plata. ¡En ningún momento hablamos de un peso hasta acá, eh!
-¿Me escucha un segundo?
-Siii, sí, señor.
-Yo jamás le voy a pedir plata al club, ni jamás le voy a vender el pase al club. ¿Ta bien?
-Se, se, se.
-Entonces el club sabrá. ¿Vamos a empezar otra vez con toda la vuelta esta? Lo único que le vuelvo a decir es que cada vez que van pasando los días, van poniendo más piedras en el camino, y yo estoy tratando de esquivarlas todas para que esto termine bien. Si me tengo que poner a acordar lo que viene pasando hace dos meses, esto es bastante, bastante vergonzoso, a decir de una manera. ¿Sabe por qué?

El periodista, del otro lado de la línea, se ríe socarrón, como si fuese Papa Noel, con la complicidad de su colega reno en el estudio de radio, y sigue el futbolista.

-Una cosa muy clara, que ustedes, como averiguan tanto y tienen tantos amigos parece, yo no escuché que hayan aclarado el tema y decir que estuvieron durante un mes y medio diciendo de que Boca me quería ofrecer un año y medio, cuando el presidente dijo que eran tres, y yo ese día le dije a mi representante que Román quiere cuatro años y no te va a vender nunca el pase ni te va a pedir plata. A los 20 días de esa famosa reunión, a los 20 días que le dijimos a los tres años que no, eh, a los 20 días, votaron en el club para aceptar tres años. Es una cargada. ¿Cómo vas a votar algo que te dije que no hace 20 días atrás? Dígame.
-Lo que ocurre, Riquelme, y vos sabés...
-Vamos a ser sinceros con esto, porque yo soy hincha de Boca, y lo único que tengo que hacer es aclararle al hincha de Boca para que sepa la verdad. ¿Me entiende?
-Lo que ocurre, Riquelme, que vos sabés, también, como hábil negociador que sos, que te has puesto en una posición y los dirigentes tienen que llegar a esa posición, que cuando se establecen este tipo de situaciones que son tan delicadas y en las que se juega mucho dinero, cada uno tiene su estrategia para llegar...
-Nono, no se está jugando nada acá. Es cuestión de querer o no querer. ¿Ta bien?
-Bueno, pero correcto. Aunque vos quieras soslayar el dinero...
-Entonces le voy a decir una cosa clara... Recién dijo que de dinero no hablaba y ahora está hablando otra vez.
-Na, na, yo no hablo de cifras. Pero vos sabés que en el final...

El periodista toma carrera.

-Decime la verdad, Riquelme, ¿vos vas a jugar gratis para Boca? No. ¿Vos vas a jugar gratis los próximos cuatro años?
-Ya llevo doce meses. Dígame: ¿quiere que siga jugando gratis? ¿Usted trabaja gratis en el trabajo de usted?
-Yo no quiero hablar de dinero, pero quiero preguntar lo siguiente...
-Le pregunto. ¿Usted trabaja gratis?
-¡Nooo! Yo no, a mí me pagan mucha plata, si no, no trabajo.
-Yo sí trabajé, doce meses trabajé gratis.
-La cosa es así...
-Pero tampoco le estoy pidiendo el club, como dijo algo hace unos días atrás.
-Bueno, pero olvidate...
-Ja, ja. Es cuestión de olvidarse las cosas que usted dice, claro, ja... Ustedes tiran las cosas, la gente se confunde y después hay que olvidarse. No es así.
-No, no, dame un segundito...
-Yo no dejé mal parado a nadie, ni a usted ni a nadie.
-Bueeen...
-Yo solamente salgo a decir la verdad.
-Bueno, pero dame un segund...
-Vivo con la verdad y me voy a morir con la verdad. ¿Me entiende?
-Dame un segundito: en aras de esa verdad, yo quiero preguntarte si tu futuro contrato es por dinero.
-No sé qué quiere que pida, ¿cinco bolsas de papa?
-Bueno, entonces...
-¿Ve que está hablando de plata? Déjeme salir a aclarar que lo que dijo usted no es verdad, ¿ta bien? ¿Hoy estamos a jueves? El día lunes se reunió mi representante con el presidente...
-Bien, vos querés...
-Pere pere pere. Y la situación de dónde estábamos, fue para atrás. Y resulta que hoy me levanto yo, termino de entrenar porque estoy haciendo la recuperación de mi pierna, que verdaderamente no le importa ni a usted ni a nadie, porque lo que menos se habla es de mi pierna ni de fútbol, y ahora me encuentro con que tengo que poner la tele la radio que Riquelme en un 99% está arreglado. ¿Qué es esto? Si el día lunes se reunieron y las cosas fueron para atrás de dónde estábamos. Entonces yo necesito decirle al hincha de Boca esto, ¿me entiende? Nada más.
-Román... ¿Si querés seguimos charlando? Si no, no.
-No, tengo que comer, tengo que comer.
-Bueno, te mando un abrazo.

domingo, 8 de febrero de 2015

Esto es Boca

-¿Qué es y qué cabe en la frase “Esto es Boca”?
-Boca es el equipo que se agranda en las malas, el que prefiere jugar de visitante. Al que le echan un jugador y se agranda. Es la pasión mezclada con la habilidad, porque históricamente Boca ha tenido grandes habilidosos. Boca aplaude el caño de Riquelme y también la patada de Krupoviesa. Es esa combinación. Es el aguante, no entendido como la tradición de los últimos años, vinculada a cierta militancia con los grupos de rock, sino el aguante, la idea de esperar al ídolo caído, el famoso “los goles que ya van a venir”, que le cantaban a Saturno, que nunca hizo un puto gol en Boca y le aplaudían la bicicleta. Es esperar hasta que se vaya Bianchi, no echarlo. Es esa cosa cargada de dramatismo que implica dar vuelta un resultado. Me acuerdo de una crónica de Osvaldo Ardizzone del ‘78, previa al Mundial, de un Boca-Chacarita que se jugó un viernes. Boca iba perdiendo 3-1 y lo dio vuelta en los últimos 15 minutos y lo ganó 4-3. La última parte empezaba así: “Los suizos nunca supieron del terror que podía despertar un reloj. La agarra Lacava Schell, las medias caídas, se la pasa…”. Tenía una carga dramática. Me acuerdo de ese partido porque el de los viernes lo transmitían. Y no me acuerdo casi imágenes, pero tengo grabada la crónica. Y eso era Boca. Ese dramatismo. Esos triunfos afuera. Ganarle al Real Madrid cuando era el equipo más importante del mundo. Y ganarle como le ganó. Tocándola, con Riquelme en su mejor momento. Esas cosas son las que más se relacionan con ser de Boca.

"Boca aplaude el caño de Román y la patada de Krupoviesa", 
Sergio Olguín, 
Tiempo Argentino, 
2015

martes, 27 de enero de 2015

El poder de Riquelme

Román tiene once hermanos. Es el hijo mayor de la familia Riquelme. Ernesto -Cacho, o Piturro para los íntimos, por aquel personaje pícaro de la historieta cordobesa de Julio Olivera- es el padre exigente.
"Román no era de hablar mucho. Era como ahora: cuando no le gusta algo sí que habla y después no. Hoy habla un poco más porque tiene que hablar un poquito más, pero siempre fue así", cuenta Cacho, y revela características que su primogénito aplica no solo al momento de hablar, sino al moverse en la vida. "Las cosas que sentía que estaban mal las decía. Y Boca es Boca. Ahí es distinto a todo. Después fue a Europa y ahí tuvo que hablar por contrato. Cuando vos decís las cosas que pensás, esté mal o esté bien, y sea contrario a la gente poderosa, no les gusta. Pasa en todo ámbito. A veces no podés hablar porque si no te meten un voleo en el orto. A veces uno tiene que callarse. Pero él nunca se calló lo que piensa".
El poder de la villa es el Topo Gigio que le hizo en 2001 a Mauricio Macri, entonces el presidente de Boca, hoy el alcalde de Buenos Aires, en una Bombonera ardiente: las manos detrás de las orejas para que el niño rico escuche desde el palco vidriado. El poder del crack es asistir a Martín Palermo para el gol récord, el 219, el que lo convirtió en el goleador histórico del club, y eludir el abrazo del festejo para marcar que él no pacta con La Doce, la barra brava. El poder del ídolo es inclinar La Bombonera a su favor y en contra de Diego Maradona. El poder de su juego es apuntarle a Héctor Veira que no jugaría de "carrilero". El poder de su figura es que la presidenta Cristina Fernández diga, minutos después de ser reelegida en 2011, que estaba feliz como Riquelme.
El poder también fueron las decisiones del corazón: en 1996, después de un par de pruebas truncas, le dijo a Marcos Franchi, su representante, que a pesar de que River le ofrecía más del doble de dinero que Boca, no podía aceptarlo porque no entraba a la casa. Dijo lo que pensaba y, al final, el 10 de noviembre de aquel año debutó con la camiseta azul y amarilla ante Unión de Santa Fe con la ocho en la espalda. Fue dos a cero, y el segundo lo metió el Negro Fernando Cáceres después de un pase-gol de Riquelme. Ese día, La Bombonera coreó su apellido dos veces durante el partido. Fernando Pacini, el periodista del campo de juego, lo entrevistó.
-Riquelme, ¿qué se siente? La primera vez que jugás en esta cancha, ovacionado…
-No, no es la primera. Jugué en Reserva. Pero esto es impresionante, no se puede creer... La verdad que es un sueño.
-No lo podés creer, ¿no?
-No, no, es algo impresionante.
-Jugaste un partido bárbaro.
-Ah, pregúntenle eso al técnico.

domingo, 10 de agosto de 2014

Sombras

A la altura de Don Torcuato, el flaco con colitas cubanas en el pelo esperaba a un costado de la Panamericana la llegada del Volkswagen Carat. Martín Tradito le abrió la puerta a Juan Román Riquelme. Camino a Juan Agustín García y Boyacá, el lugar en el jugaban las inferiores de Argentinos, Tradito escuchó el susurro que salía del asiento del acompañante: “Que me quede un ratiiito más”. No lo comprendió hasta el día que Román se subió y colocó en el pasacassette Boquita de caramelo (1995), del grupo de cumbia Sombras. En el lado B, Daniel Agostini cantaba “Porque yo”: “Tu me pides que me quede un ratito más/no puedo, no puedo, no, no/Como un juego comenzó/esta historia de amor/y me ayudaste a soportar mi dolor”. 
En el supermercado La Horqueta de Boulogne, donde ahora trabaja, Tradito cuenta.
-Román fue el primero en escuchar a Sombras entre los pibes. Mi viejo me prestaba el auto para ir a entrenar. Él era el único que lo conocía. Y cantaba, y entre que no hablaba mucho, no se le entendía un carajo.
El 24 de agosto de 1997 Riquelme y Martín recordaron a Sombras después del partido. Boca, el equipo de Román, le ganó cuatro a dos a Argentinos en La Bombonera. Tradito entró en el segundo tiempo en el Bicho. Fueron los primeros de la categoría 1978 que debutaron en Primera.

viernes, 20 de diciembre de 2013

El pase

"A mi hermano le gusta mucho el fútbol, y cada vez que termina el partido hablo mucho con él. Vemos el fútbol bastante parecido. Por ejemplo, él se enojó conmigo porque le di el pase a Escalante, y él me decía que la tenía que seguir yo y pegarle al arco. Sé que tomo decisiones equivocadas, pero si mis compañeros están en una mejor posición debo pasarles la pelota. Él se enoja porque yo disfruto más del pase para que el delantero haga el gol". Juan Román Riquelme

viernes, 11 de noviembre de 2011

Román

Ese domingo estaba en una calle empedrada de Banfield.
A la sombra de algunos árboles.
Era noviembre.
Tenía siete años.
Mi abuela había sido derivada a una clínica de ese mundo desconocido.
Mi mamá, con ella.
Y yo con mi viejo, en la vereda, escuchando Boca-Unión por la radio.
Le pregunté: "Pa, ¿es el Riquelme de Videomatch?".
Muchas cosas cambiaron.
La magia de Román, no.